¿Habrá tesoros bajo el Guadalquivir?

El proyecto del dragado de profundización del Guadalquivir del puerto sigue sin fecha, pero eso no implica que los trabajos estén parados.

A la espera de que se redefina el proyecto de las márgenes tras el rechazo al mismo por la comisión de Doñana y la Junta, que en principio estará este mes de septiembre, se sigue trabajando en un aspecto que no afecta ni a la calidad de las aguas ni a los cultivos ni a otras infraestructuras, pero que no deja de tener su importancia: los vestigios históricos.

La Consejería de Cultura calificó al río en 2009 Zona de Servidumbre Arqueológica ya que está documentada la existencia de barcos hundidos y existe la posibilidad de hallar vestigios de asentamientos, de las «figlinas» (talleres donde se fabricaban las ánforas de cerámica en las que se transportaba el aceite en época romana) y hasta restos de antiguos puertos.

De los 11 pecios o restos de barcos hundidos en el río en la época en la que por el Guadalquivir iban y venían barcos hacia América, sólo hay dos identificados: la Nao San Bartolomé, que procedente de Puerto Rico naugragó a la altura de Coria en 1553, y la Nao San Antonio, que lo hizo a la altura de San Juan de Aznalfarache en 1571.

También hay datos que señalan que en 1555 se hundió en sus aguas La Piedad en 1563 el San Salvador. el Santa Lucía, en 1565; y, Nuestra Señora de la Concepción, en 1633.

El Santa Lucía iba cargado con 120 toneladas de oro y plata, pero desde la Consejería de Cultura se ha asegurado siempre que la carga de la mayoría de esos barcos se rescató en su día, por lo que de tesoros contantes y sonantes, con monedas antiguas y piezas de valor, poco deben guardar las aguas del Guadalquivir, otra cuestión son los tesoros históricos que pueden salir a la luz.

En su día la Junta se planteó llevar a cabo una serie de estudios para determinar la localización de estos barcos, aunque siempre se ha mostrado reacia a realizar ninguna operación de rescate entre otras cosas porque podría ser contraproducente.

El material sumergido es muy sensible y podría sufrir alteraciones si no se retira con un proyecto concreto para su conservación.

Fuente: Abc/Sevilla

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